
Segundo derbi madrileño de la temporada. La Copa vuelve a medir las desiguales fuerzas de Madrid y Atleti. Como va para doce once años de dominio blanco, prácticamente nadie contempla la sorpresa, y es en ese escenario cuando el Atlético se vuelve más peligroso. Es la imprevisibilidad hecha equipo de fútbol.
No es un brindis al sol. El Madrid ganó bien el derbi de Liga, pero el Atlético plantó cara. Más de la que vio mucha de su gente. Pero los resultados lo tapan todo. El Madrid solventó el partido en 20 minutos, y cuando el Bernabéu se preparaba para la goleada, Sergio Agüero firmó un conmovedor ejercicio de rebeldía. No tuvo premio, pero el Kun vuelve a ser la gran esperanza rojiblanca.
Dos meses después de aquel partido, el Madrid ya ha marcado distancias en Liga sobre el Atlético, al que ahora pretende echar de la Copa para acceder a unas semifinales por las que lleva sin asomar cinco años. Excepcionalmente, José Mourinho no ha dado el once de partida, aunque dejó entrever cambios. Pueden salir Albiol y Lass, incluso Özil. Arbeloa, Khedira, Granero... Más de tres caras nuevas serían demasiadas.
Por el Atleti, el nombre del partido es, además del eterno Kun, Juanfran, otro ex del Madrid que acaba junto al Manzanares. Está en la lista, por lo que no se descarta que Quique lo use por aquello de las cuñas de la propia madera. Arriba estarán también Forlán y Reyes, y en ellos confía la hinchada rojiblanca para lograr al menos un gol que podría ser de oro en la vuelta del Calderón. Porque el Atleti, fuera de Europa y ya lejos de la zona Champions, sólo ve la Copa como tabla de la salvación de la temporada. Para el Madrid, por ahora, es una bala más. En su recámara las conserva aún todas.








